lunes, 1 de octubre de 2012

ROMANCE DEL "RESACÓN"


ROMANCE DEL  “RESACÓN”

 

A Alicia Adamuz  Lapiedra

 

Si abusas de chulería,

que es cóctel, un tanto espeso

con más grados que el orujo,

la embriaguez te hace mastuerzo

y has de aguantar la resaca

que viene tras el esfuerzo

de proclamar las paridas

que pariera tu cerebro.

Los delirios de grandeza

te descalabran, despierto,

cuando ves las consecuencias

que crearían los sueños

de crear Hacienda propia,

propia Patria, propio Imperio,

sin poder pagar, siquiera,

al funcionario su sueldo,

los putos Bonos Patrióticos

o a los Banqueros sus préstamos.

Salió Arturo de Moncloa

con su íntimo cabreo

porque allí entro de Mas

y vino a salir de Menos.

Cuando salió de Moncloa

se fue para su terreno:

la Embajada que en Madrid

ha montado su Gobierno

por presumir de País

en los asuntos internos.

Allí convocó a la prensa

y dijo:

           -- “no estoy contento

porque Mariano Rajoy,

después de escuchar atento

las razones que le expuse

para exigir el Concierto,

me ha dicho:

                    -- ¡Va a ser que no!

Del trato especial difiero

ya que la Constitución

da a todos mismos derechos”--

--“Y usted… ¿Qué hará, Señor Mas?”.--

Dijo un  periodista, inquieto

por saber las intenciones

que guardaba en el coleta.

--“Rajoy puede decir Misa;

pero eso, ya lo veremos;

la lección de la Diada

es de un efecto tremendo

que han escuchado en la ONU

y concederán derechos.

Cataluña, por su historia

y la razón de sus fueros

merece ser Patria libre;

y, eso, lo conseguiremos”.--

Prensa, siguió preguntando;

Arturo Mas, respondiendo

siempre en misma dirección

sin andarse con rodeos.

Cuando llegó a Barcelona,

donde esperaban sus deudos,

un grupo independentista

y esteladas en revuelo,

a Artur Mas le subió el pavo;

le creció el orgullo interno;

se abrevó en los aplausos

sin medida ni concierto

y se fue, beodo perdido,

a descansar en el lecho.

Como la “toña” es la “toña”

y se alucina con sueños,

Mas cabalgaba la cama

cual si montase un  Imperio,

aplaudido y respetado

en Países extranjeros

que enviaban Embajadas,

credenciales y respetos.

Su orgullo, un tanto borracho,

se fue a triscar por los cielos

y despertó cabezón,

entre nauseas y mareos,

resultándole el reloj

un lanzazo en el cerebro.

Después, en el desayuno

de butifarra con huevos,

se entera por los periódicos

que empresarios extranjeros,

o sea, multinacionales,

le señalan de mastuerzo,

un poco tonto solemne

y un mucho de “líder necio”

porque amenaza romper

los mercados con su invento;

amenazan con llevar

sus Empresas a muy lejos

y que cada perro lama

su cipote con sus sueños.

De pronto, Artur se acojona

y le invade un gran mareo;

se le revuelve el estómago

y se encabrona el cerebro

causando un fuerte dolor

en el propio cerebelo.

De pronto, ve a Cataluña

como un enorme desierto

donde la arena del paro

devora oasis de sueños.

Con tisana de humildad

vino a calmar su cerebro

y se vislumbró la lógica

en la resaca de sueños.

Si marchan muchas Empresas,

se me vuelan los impuestos

de los puestos de trabajo,

pues vendrá un paro tremendo

que no podré mantener

siendo Mas, venido a Menos.

Si España cierra sus compras…

¿A quién coño venderemos?

Si cierran Seat mas otras…

¿Qué coños exportaremos?

Preñado Artur Mas de síes,

potenciales y supuestos,

vino a ver, en pocos años,

en Cataluña un desierto

donde ni pelas ni hostias

recaudaría en impuestos.

Artur Mas sale a la calle

y acude un grupo de necios

aplaudiéndole a rabiar,

despertando orgullo y sueños,

que la “resaca” es “resaca”

y en ella nadan mostrencos.

--“¡Presidente!... ¡Presidente”.--

Le grita un grupo de necios.

--“¡Cataluña Independiente;

que se vayan los charnegos!--

--“¿Cuándo Patria con Estado?”.--

Volvió a surgir el orgullo

por los mismos derroteros

y, en medio de la resaca,

se creció a “líder tremendo”.

--“En manos de cuatro años

Estado propio tendremos;

diga lo que diga España

o yo me corto los huevos”.--

Aun, viéndose de capado,

se mantuvo en el invento,

porque “resaca” es “resaca”

y se alucina en los sueños.

Mientras tanto, en La Moncloa,

pensaba, pa sus adentros,

el Presidente Rajoy

como socarrón gallego:

“Dejad que se cueza solo

y algún día estará tierno”.

 

          Calpe, 24 de Septiembre de 2012)

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