ROMANCE DE LA DECLARACIÓN
El Duque de Palma se presenta ante el Juez Castro para responder a quinientas preguntas sobre asuntos económicos, personales y empresariales.
Más hermoso que un San Luis,
diríase un Duque Efebo;
cual un dandi consumado:
paso viril, paso presto,
el su rostro rasurado,
perfumado hasta los huesos,
las orejas bien planchadas,
los ojos color del cielo,
el traje, como armadura,
confeccionado con celo,
arropando una corbata
de un verde muy pinturero,
los zapatos muy flexibles
embutiendo nobles dedos.
Así, con paso marcial,
iba restando los metros
que marcaban la distancia
al tribunal sabadeño.
A un Duque de su valía,
de sangre azul por injerto,
hasta el mismísimo juez
ha de guardarle respeto
por muy presunto que sea
como estafador supuesto,
(chupa euros, que se dice,
libador de presupuestos
para engorde personal
con los dineros ajenos)
no deja de ser un Duque,
ni deja de ser un yerno.
El Juez mantiene un dosier
con informes muy concretos.
El juez, pregunta y pregunta.
El Duque se va a los Cerros
de Úbeda, en abstracción,
a la caza de Rebecos;
le permite Rubalcaba
el uso de esos terrenos
cuando él no los ocupa
de escaque en el Parlamento.
Si pregunta por Empresas
y movimiento de euros,
dice el Duque, que “no estaba”
y, si estaba “no recuerdo
que allí se tratasen cosas
ni de negocios inciertos”.
--¿Cuál fue su misión en Nóos?
--La de recaudar dinero:
yo iba haciendo las visitas,
les hablaba, en tono quedo,
sobre la Trompa de Eustaquio
y me regalaban euros.
--¡Así! ¡Sin más! ¿Por las buenas?
--Advertía que era el yerno;
los Presidentes y Alcaldes
escuchaban mis proyectos
y soltaban los millones
que entraban en Nóos, por cestos.
--Pero, Nóos, no es lucrativa.
Invade un grave silencio
que interrumpe el propio Duque:
--Perdón, se escapa un rebeco,
ya que por estos parajes
abundan bosques de brezos.
--¿Decía?... Pregunta el Juez.
--Son cosas del pensamiento
que, en momentos oportunos,
se me escapa por los Cerros.
--Le preguntaba por Nóos
y los millones por cestos.
--De eso, recuerdo muy poco;
eso lo llevaba Diego.
Pregúntele al Señor Torres.
Yo era allí testimonial,
nunca traté de dinero;
yo solo lo recogía
con mis ilusos proyectos.
--Pero, Nóos, no es lucrativa:
insistía, en plan severo.
--Pregunte a quien corresponda;
que se me escapa un rebeco.
--¿Me va a contestar, o no?
--Todo lo llevaba Diego,
su mujer y sus cuñados,
barajaban el dinero;
ellos entienden de cuentas,
de facturas y de euros;
lo mío es Asesoría
sobre los Grandes Eventos.
--¿Usted negoció la compra
del Club Ciclista Banesto?.
--Sí, entre pitos y flautas,
tres millones me cayeron;
pero, entre abonar facturas
y realizar los proyectos,
lo que caía en la caja
se iba por los agujeros.
--¿Los quinientos mil de Zoiro?...
--Me entero en este momento.
--¿Y todas estas facturas
con los trabajos en cero?
--La verdad, lo desconozco.
Ahora mismo me entero.
Los trecientos mil, que dice,
asesoré por teléfono.
Novecientos mil de Summit
fue el canon que marcó Diego.
Así, pasaron las horas
de preguntas y silencios.
Y llegó la madrugada;
el Fiscal hizo un recuento:
allá, por los Cerros de Úbeda,
cayeron muchos rebecos,
algún jabalí perdido,
también liebres y conejos,
dos o tres cabras hispanas
y una docena de ciervos.
No le fue tan mala la caza,
al Duque, por esos Cerros.
No dijo verdad alguna;
No quiso correr el riesgo
de dejar puerta entre abierta
donde pillarse los dedos.
--Yo no se para qué vino.
Dijo el Juez, con gran mosqueo
Madrid, 29 de Febrero de 2012
miércoles, 29 de febrero de 2012
lunes, 27 de febrero de 2012
ROMANCE DE LA GRAN CHORIZA
ROMANCE DE LA GRAN CHORIZA
Dedicado, con un cariño fingido, a María Dolores Amorós, Ex Directora de la CAM (por ocho meses en el cargo) donde consiguió el título de “CHORIZA SUMMA CUM LAUDAE”.
En este país de “Jauja”
favorable a los “chorizos”,
a las morcillas de Burgos,
al pimiento del Piquillo,
a butifarras de allende
donde se dicen vecinos
con una historia infumable
para basar desatinos.
Hay chorizos industriales
fabricados a buen ritmo:
el picadillo del cerdo
se embute en los intestinos;
si es de intestino delgado,
se dicen chorizos finos;
si se embuten en el grueso
como cular distinguimos
y, si se embute en vejiga,
en León llaman Botillo.
Existen chorizos nobles,
también chorizos políticos,
y, últimamente, aparecen
unos chorizos muy finos,
forrados hasta las cachas,
pues embuten beneficios
de capitales ajenos
en sus propios intestinos.
¿Quién no conoce de España
la amplia gama de embutidos?
Hay chorizos de Jabugo,
de Cantimpalos chorizos,
la chistorra de Navarra
y del Bierzo los Botillos,
los salchichones de Olot,
y esos, que son pequeñitos,
de las Navas del Marqués
propios para hacer pinchitos.
Los tiernos, para freír;
semi tiernos, pal cocido;
curados, al natural
hacen buenos bocadillos;
y los rancios, engordados
a cuenta de los cretinos
que confiaron sus fondos,
para obtener beneficios,
en los que creyeron Bancos
y eran sucursal del timo;
por sinvergüenzas ansiosos,
ideales pal presidio,
una vez desembolsados
y ligeros del bolsillo.
Una “nena butifarra”
del terruño alicantino
metió pezuña en la CAM
y emprendió allí su camino
de una carrera triunfal
para engordar sus tocinos.
(cambio de rima)
Resulta que la Amorós
se quiso pasar de lista
y asumió la Dirección
de la CAM, con la premisa
de cobrar seiscientos mil
que, por algo, era tan lista.
Al Director, que se fue,
le hizo firmar, de partida,
trescientos setenta mil
como pensión vitalicia.
Ella, barajando cuentas,
las demostró positivas
y asignó quince millones
en prebendas repartidas
entre varios dirigentes
y, entre ellos, se incluía.
Un balance imaginario
vino a presentar la niña
y en ochenta y un millones
la cifra de su cuantía;
que, según la molinera,
justifica su maquila.
Pero llegó el Banco España,
pasados los treinta días;
empezó su intervención
y una seria auditoría
descubriendo un pozo hondo
donde la niña escondía
los mil ciento treinta y cinco
millones que se perdían.
Ocho meses de gestión
en la molienda de harina
y viene el interventor
poniendo en paro a la “niña”,
o sea, en la puta calle
porque se pasó de lista.
Ahora se nos va Amorós
y reclama a la Justicia,
por despido improcedente:
la su pensión vitalicia,
a más, de otros diez millones
de indemnización, en vista
de lo que pudo ganar
siguiendo en la Directiva
de la gestión de la CAM;
un interventor machista
la puso en la puta calle
y la doctoró “CHORIZA”.
Ahora, si yo fuese el juez
a esta “lista” le impondría,
de cárcel, seiscientos mil;
que justo a euro por día,
dejando cero en pensión
a la Amorós de por vida.
Hay chorizos, que repiten,
por llevar mucha guindilla.
(Madrid, 26 de Febrero de 2012)
Dedicado, con un cariño fingido, a María Dolores Amorós, Ex Directora de la CAM (por ocho meses en el cargo) donde consiguió el título de “CHORIZA SUMMA CUM LAUDAE”.
En este país de “Jauja”
favorable a los “chorizos”,
a las morcillas de Burgos,
al pimiento del Piquillo,
a butifarras de allende
donde se dicen vecinos
con una historia infumable
para basar desatinos.
Hay chorizos industriales
fabricados a buen ritmo:
el picadillo del cerdo
se embute en los intestinos;
si es de intestino delgado,
se dicen chorizos finos;
si se embuten en el grueso
como cular distinguimos
y, si se embute en vejiga,
en León llaman Botillo.
Existen chorizos nobles,
también chorizos políticos,
y, últimamente, aparecen
unos chorizos muy finos,
forrados hasta las cachas,
pues embuten beneficios
de capitales ajenos
en sus propios intestinos.
¿Quién no conoce de España
la amplia gama de embutidos?
Hay chorizos de Jabugo,
de Cantimpalos chorizos,
la chistorra de Navarra
y del Bierzo los Botillos,
los salchichones de Olot,
y esos, que son pequeñitos,
de las Navas del Marqués
propios para hacer pinchitos.
Los tiernos, para freír;
semi tiernos, pal cocido;
curados, al natural
hacen buenos bocadillos;
y los rancios, engordados
a cuenta de los cretinos
que confiaron sus fondos,
para obtener beneficios,
en los que creyeron Bancos
y eran sucursal del timo;
por sinvergüenzas ansiosos,
ideales pal presidio,
una vez desembolsados
y ligeros del bolsillo.
Una “nena butifarra”
del terruño alicantino
metió pezuña en la CAM
y emprendió allí su camino
de una carrera triunfal
para engordar sus tocinos.
(cambio de rima)
Resulta que la Amorós
se quiso pasar de lista
y asumió la Dirección
de la CAM, con la premisa
de cobrar seiscientos mil
que, por algo, era tan lista.
Al Director, que se fue,
le hizo firmar, de partida,
trescientos setenta mil
como pensión vitalicia.
Ella, barajando cuentas,
las demostró positivas
y asignó quince millones
en prebendas repartidas
entre varios dirigentes
y, entre ellos, se incluía.
Un balance imaginario
vino a presentar la niña
y en ochenta y un millones
la cifra de su cuantía;
que, según la molinera,
justifica su maquila.
Pero llegó el Banco España,
pasados los treinta días;
empezó su intervención
y una seria auditoría
descubriendo un pozo hondo
donde la niña escondía
los mil ciento treinta y cinco
millones que se perdían.
Ocho meses de gestión
en la molienda de harina
y viene el interventor
poniendo en paro a la “niña”,
o sea, en la puta calle
porque se pasó de lista.
Ahora se nos va Amorós
y reclama a la Justicia,
por despido improcedente:
la su pensión vitalicia,
a más, de otros diez millones
de indemnización, en vista
de lo que pudo ganar
siguiendo en la Directiva
de la gestión de la CAM;
un interventor machista
la puso en la puta calle
y la doctoró “CHORIZA”.
Ahora, si yo fuese el juez
a esta “lista” le impondría,
de cárcel, seiscientos mil;
que justo a euro por día,
dejando cero en pensión
a la Amorós de por vida.
Hay chorizos, que repiten,
por llevar mucha guindilla.
(Madrid, 26 de Febrero de 2012)
jueves, 23 de febrero de 2012
COPLAS DEL GAUCHO
COPLAS DEL GAUCHO
Coplas dedicadas a mi amigo argentino Miguel Ángel Ponce, que lo está sufriendo con paciencia y a su manera, de buen pibe.
He encontrado la guitarra
que pulsaba Martín Fierro
cuando le cantaba al pueblo,
con pluma de José Hernández,
los dulces o tristes trances
de un pobre gaucho matrero.
Él descubrió que la Ley,
tan solo, es una estaca
que, cuando viene a la pampa,
apalea a los de abajo
y respeta a los más altos
siempre que puedan comprarla.
Fue gaucho que corrió mucho
por las pampas argentinas
con sus duelos o alegrías;
bien, bebiendo o cabalgando,
pasó la vida cantando
y en sus canciones decía:
“Con la guitarra en la mano
ni las moscas se me arriman,
naides me pone el pie encima
y, cuando el pecho se entona,
hago gemir a la prima
y llorar a la bardona”.
“Nací como nace el peje,
en el fondo de la mar;
naides me puede quitar
aquello que Dios me dio:
lo que al mundo truje yo
del mundo lo he de llevar”
Hoy no podría decir
lo mismo el gaucho matrero
ya que sería el primero
en llevarse al otro mundo
todo cuanto ganar pudo
sin dar mordida al Gobierno.
Han pasado muchos años,
desde entonces; ahora Fierro
podría sacar el fierro,
lanzar las boleadoras
y robarles las alforjas
a ladrones del Gobierno.
Al país, vería un barco
que navega dando tumbos
en un barrullo de rumbos
sin norte determinado.
Vería como lo ahorrado,
por un capricho rotundo,
se encerró en un corralito
que estaba muy mal cercado:
a gotas, de lo guardado,
sorbía el pobre indigente;
mientras que los prepotentes
lo sacaban muy engordado.
También engordaron duros
dictadores, por la fuerza;
pues robaban con la diestra,
mientras que con la otra mano
a los derechos humanos
escondían el la arqueta.
Más tarde, la Democracia
liberó las libertades
y dijo que eran iguales,
por cuestión de los derechos,
los bravos que sacan pecho
y quien mea los pañales.
Vino una fea costumbre
de transferir los poderes
los hombres a sus mujeres
en la Gran Casa Rosada;
aún, sin estar preparadas
a semejantes deberes.
Así, trujiendo y trujiendo,
atesoraba Don Néstor
voluntades y derechos,
a más, de media Argentina;
todo lo heredó Cristina;
él se marchó con lo puesto.
Todo lo dejó en herencia
a quien fuera su mujer:
la fortuna y el poder,
además de ondas y prensa
y, por dar verdad impuesta,
también controla el papel:
Así, trujiendo y trujiendo,
ajuntando y ajuntando,
Cristina le va montando
un imperio a su mastuerzo,
que de libros se fue presto
y los dejó dormitando.
El pueblo que es siempre cuco
la denominó petera
pues alarga primaveras
por disfrutar de los nardos;
justificando que el cardo
siempre le ha dado dentera.
Hoy recibo una noticia
y me gime la bardona,
pues toda Argentina llora
un accidente de trenes:
muertos que inundan andenes
y el dolor se les desborda.
Yo me uno a ese dolor
que está asolando Argentina,
tan lejana y tan vecina,
y su dolor me conmueve
y tanto dolor me duele
aunque rechace a Cristina.
“Mas naides se crea ofendido,
pues a ninguno incomodo;
y si canto de este modo
por encontrarlo oportuno,
no es para mal de ninguno
sino para bien de todos.
(Madrid, 23 de Febrero d 2012)
Coplas dedicadas a mi amigo argentino Miguel Ángel Ponce, que lo está sufriendo con paciencia y a su manera, de buen pibe.
He encontrado la guitarra
que pulsaba Martín Fierro
cuando le cantaba al pueblo,
con pluma de José Hernández,
los dulces o tristes trances
de un pobre gaucho matrero.
Él descubrió que la Ley,
tan solo, es una estaca
que, cuando viene a la pampa,
apalea a los de abajo
y respeta a los más altos
siempre que puedan comprarla.
Fue gaucho que corrió mucho
por las pampas argentinas
con sus duelos o alegrías;
bien, bebiendo o cabalgando,
pasó la vida cantando
y en sus canciones decía:
“Con la guitarra en la mano
ni las moscas se me arriman,
naides me pone el pie encima
y, cuando el pecho se entona,
hago gemir a la prima
y llorar a la bardona”.
“Nací como nace el peje,
en el fondo de la mar;
naides me puede quitar
aquello que Dios me dio:
lo que al mundo truje yo
del mundo lo he de llevar”
Hoy no podría decir
lo mismo el gaucho matrero
ya que sería el primero
en llevarse al otro mundo
todo cuanto ganar pudo
sin dar mordida al Gobierno.
Han pasado muchos años,
desde entonces; ahora Fierro
podría sacar el fierro,
lanzar las boleadoras
y robarles las alforjas
a ladrones del Gobierno.
Al país, vería un barco
que navega dando tumbos
en un barrullo de rumbos
sin norte determinado.
Vería como lo ahorrado,
por un capricho rotundo,
se encerró en un corralito
que estaba muy mal cercado:
a gotas, de lo guardado,
sorbía el pobre indigente;
mientras que los prepotentes
lo sacaban muy engordado.
También engordaron duros
dictadores, por la fuerza;
pues robaban con la diestra,
mientras que con la otra mano
a los derechos humanos
escondían el la arqueta.
Más tarde, la Democracia
liberó las libertades
y dijo que eran iguales,
por cuestión de los derechos,
los bravos que sacan pecho
y quien mea los pañales.
Vino una fea costumbre
de transferir los poderes
los hombres a sus mujeres
en la Gran Casa Rosada;
aún, sin estar preparadas
a semejantes deberes.
Así, trujiendo y trujiendo,
atesoraba Don Néstor
voluntades y derechos,
a más, de media Argentina;
todo lo heredó Cristina;
él se marchó con lo puesto.
Todo lo dejó en herencia
a quien fuera su mujer:
la fortuna y el poder,
además de ondas y prensa
y, por dar verdad impuesta,
también controla el papel:
Así, trujiendo y trujiendo,
ajuntando y ajuntando,
Cristina le va montando
un imperio a su mastuerzo,
que de libros se fue presto
y los dejó dormitando.
El pueblo que es siempre cuco
la denominó petera
pues alarga primaveras
por disfrutar de los nardos;
justificando que el cardo
siempre le ha dado dentera.
Hoy recibo una noticia
y me gime la bardona,
pues toda Argentina llora
un accidente de trenes:
muertos que inundan andenes
y el dolor se les desborda.
Yo me uno a ese dolor
que está asolando Argentina,
tan lejana y tan vecina,
y su dolor me conmueve
y tanto dolor me duele
aunque rechace a Cristina.
“Mas naides se crea ofendido,
pues a ninguno incomodo;
y si canto de este modo
por encontrarlo oportuno,
no es para mal de ninguno
sino para bien de todos.
(Madrid, 23 de Febrero d 2012)
martes, 21 de febrero de 2012
ROMANCER DE LA JODIENDA
ROMANCE DE LA JODIENDA
Parece ser que, como ahora está Rajoy en La Moncloa, es el momento de volver a aquellos movimientos de 15M; ahora sumamos Sindicatos y a algún listo, interesado, está animando a los adolescentes en Valencia. Recordemos aquello…
Sobre la Puerta del Sol
sus haimas han instalado
gentes de vario pelaje;
pero todos “indignados”
por la conducta política
de Parlamento, Senado,
Directorio de Moncloa,
tribunales, sindicatos,
alcaldes de villas grandes
y de alcaldes de poblachos.
Les joden las mamandurrias,
les joden los pelotazos,
les joden los robos fáciles,
les jode el cohecho claro,
les joden los chalaneos
y contratos amañados,
les joden las subvenciones
para empleos por un rato,
les jode muchas prebendas
y sueldos exagerados
que disfrutan los banqueros
y políticos menguados,
gente convocada a dedo
y los muchos enchufados
en empresas oficiales
que, encima, son funcionarios;
les joden anomalías,
el nepotismo ilustrado,
los intrusos de los ERES
que están ordeñando erarios
por ser amigos de aquellos
que gestionan el reparto
y se meten ellos mismos,
sus esposas, sus cuñados,
los compañeros de escuela,
miembros de algún sindicato,
las madres de sus consortes,
e, incluso, primos lejanos.
Bajo las haimas de Sol
convocan los cabreados
asambleas por doquier
donde se van pronunciando
sus listas de rogatorios
y, algunos, son muy sensatos.
Cambiar Ley Electoral:
quitar los grupos cerrados
donde hombres de valía
mezclan con aprovechados
que, al amparo de amistades,
buscan “momio” asegurado.
Se piden listas abiertas
donde el propio ciudadano
elija a los que prefiere
y los demás, al carajo.
En asuntos hipotecas
quieren asunto cerrado
devolviendo el propio objeto
que peritaron los bancos;
no devolver patrimonio
para quedarse endeudados.
Y, ya, puestos a joder,
su jodienda va aumentando:
les joden las injusticias,
les joden los despilfarros,
les joden los planes E
que pagan los jubilados.
Les jode, incluso, la gente
que gusta bailar fandangos,
sevillanas, jotas, valses
o corridos mejicanos;
les jode que allá, en Astorga,
abunden los Maragatos
y que en la ciudad de Elche
primen los ilicitanos.
Y, de tanto estar jodidos,
joden todo el vecindario,
a las empresas limítrofes,
a comercios aledaños;
joden a los transeúntes,
joden a los ciudadanos
que les gusta la limpieza
en los lugares de paso.
“¡Vaya el alcalde a la mierda,
la Aguirre a tomar pol saco!”
No joden a Zapatero
ni a su gobierno nefasto,
que es la causa y el origen
de que estén tan indignados;
ni joden a Rubalcaba
que, a su vez, está encantado
con las quejas y basuras
que acumulan indignados.
Son gentes de extrema izquierda,
retales del mismo paño.
(Madrid, 22 de Mayo de 2011)
Parece ser que, como ahora está Rajoy en La Moncloa, es el momento de volver a aquellos movimientos de 15M; ahora sumamos Sindicatos y a algún listo, interesado, está animando a los adolescentes en Valencia. Recordemos aquello…
Sobre la Puerta del Sol
sus haimas han instalado
gentes de vario pelaje;
pero todos “indignados”
por la conducta política
de Parlamento, Senado,
Directorio de Moncloa,
tribunales, sindicatos,
alcaldes de villas grandes
y de alcaldes de poblachos.
Les joden las mamandurrias,
les joden los pelotazos,
les joden los robos fáciles,
les jode el cohecho claro,
les joden los chalaneos
y contratos amañados,
les joden las subvenciones
para empleos por un rato,
les jode muchas prebendas
y sueldos exagerados
que disfrutan los banqueros
y políticos menguados,
gente convocada a dedo
y los muchos enchufados
en empresas oficiales
que, encima, son funcionarios;
les joden anomalías,
el nepotismo ilustrado,
los intrusos de los ERES
que están ordeñando erarios
por ser amigos de aquellos
que gestionan el reparto
y se meten ellos mismos,
sus esposas, sus cuñados,
los compañeros de escuela,
miembros de algún sindicato,
las madres de sus consortes,
e, incluso, primos lejanos.
Bajo las haimas de Sol
convocan los cabreados
asambleas por doquier
donde se van pronunciando
sus listas de rogatorios
y, algunos, son muy sensatos.
Cambiar Ley Electoral:
quitar los grupos cerrados
donde hombres de valía
mezclan con aprovechados
que, al amparo de amistades,
buscan “momio” asegurado.
Se piden listas abiertas
donde el propio ciudadano
elija a los que prefiere
y los demás, al carajo.
En asuntos hipotecas
quieren asunto cerrado
devolviendo el propio objeto
que peritaron los bancos;
no devolver patrimonio
para quedarse endeudados.
Y, ya, puestos a joder,
su jodienda va aumentando:
les joden las injusticias,
les joden los despilfarros,
les joden los planes E
que pagan los jubilados.
Les jode, incluso, la gente
que gusta bailar fandangos,
sevillanas, jotas, valses
o corridos mejicanos;
les jode que allá, en Astorga,
abunden los Maragatos
y que en la ciudad de Elche
primen los ilicitanos.
Y, de tanto estar jodidos,
joden todo el vecindario,
a las empresas limítrofes,
a comercios aledaños;
joden a los transeúntes,
joden a los ciudadanos
que les gusta la limpieza
en los lugares de paso.
“¡Vaya el alcalde a la mierda,
la Aguirre a tomar pol saco!”
No joden a Zapatero
ni a su gobierno nefasto,
que es la causa y el origen
de que estén tan indignados;
ni joden a Rubalcaba
que, a su vez, está encantado
con las quejas y basuras
que acumulan indignados.
Son gentes de extrema izquierda,
retales del mismo paño.
(Madrid, 22 de Mayo de 2011)
lunes, 20 de febrero de 2012
ROMANCE DEL "PANCARTERO"
ROMANCE DEL “PANCARTERO”
(José Ricardo Martínez, Secretario de UGT de Madrid, elemento peligroso, chorizo, donde los haya; Profesión: No currante con ingresos de acojone a todas luces; Propietario de un “chollo” de valor incalculable imposible de compartir y…)
En esta España, sin Franco,
se instaló la Democracia;
ya tenemos libertades
y, ahora, parados a manta.
Ocho años de gobierno
del de la “mirada glauca”,
que llegó hasta la Moncloa
sin nunca haber hecho nada,
dejó España en erial:
ni una semilla sembrada
y, como el “Plan Hidrológico”
el “nene” vetó de entrada,
aunque hubiese algo sembrado,
por ejemplo y verbi gracia,
no tendríamos cosechas
hasta épocas lejanas.
En esta época absurda
(sin hechos, solo palabras)
la piel de toro inundaron
gentes de distintas razas;
traían barrigas horras,
pero muchas esperanzas
de encontrar un paraíso
que bien podría ser “Jauja”.
Encontraron que “chorizos”
había, en riestras tan largas,
que bien pudieran atarse,
a más de perros, las vacas;
aquí, el rosal florecía
chorizos y butifarras.
Caldera promocionó
muchas gentes importadas
que hoy viven de frotaesquinas,
de pedigüeños de plazas,
del tráfico de la coca,
del asalto de las casas,
y muchos tienen trabajo
en la Empresa del Top Manta.
Velan por sus intereses
personas, tan “celebradas”,
como los sindicalistos
de valía contrastada:
culturalizadas mentes,
licenciadas por “Lo Vainas”
con notas Summa cum Laude
en el ordeñe de vacas,
como “Dogoberto Méndez”,
un “Toxo, perro de lanas”,
y un “Buldog de diente fiero”,
rey de la burda palabra,
bocón de insultos mortales
y jaque donde los haya,
según nos pintaba ayer
la pluma de Manuel Prada.
José Ricardo Martínez,
sindicalisto y guadaña
de la moral de derechas,
según él, moral escasa;
es el perro ladrador
y más mordedor de España.
Nadie avanza con su porte
con su lema en la pancarta:
“EL TRABAJO, PARA TODOS;
LOS CHOLLOS, PARA MI CASTA”.
Este “Gran Sindicalisto”
tiene un gran culo en la cara,
que más que parir insultos,
directamente, los caga:
“que ese puñetero MAFO,
Director del Banco España,
con un sueldo acojonante
(ciento sesenta y mil gana)
deje de robar su sueldo
y marche a su “puta” casa”.
Es alérgico, por cierto,
y enemigo de esperanzas:
“ésta reliquia cañí
del tardofranquismo facha
está quitando derechos
a Sanidad y Enseñanza;
exijo su dimisión
y al PSOE deje cancha;
pues son derechos sociales
los que nos roba Esperanza”.
¿Quién es este Buldog fiero
que promueve la algarada,
padre de huelgas salvajes
que nos traen la ruina a España?
José Ricardo Martínez.
Es un ilustre “baranda”:
Diplomado en Magisterio,
que liberó a la Enseñanza
de cargar con su persona,
va a RENFE a buscar la pasta;
tras cuatro años de trabajo
en liberación se ampara
y, así, cobrar sin dar golpe
y llevar la “pasta gansa”
de dos mil trescientos euros,
que cobra por no hacer nada;
ya lleva veinte y seis años
en rentables circunstancias.
Además de hacer las huelgas
y promover algaradas,
de economista, sin ciencia,
es Consejero de Bankia;
son ciento ochenta y un mil,
anuales, los que apaña
sin darles consejo alguno
pues, de eso, no sabe nada;
ahora, en Fundación Cibeles
cogerá más “pasta gansa”
por dar los mismos consejos
que, hasta ahora, aporta a Bankia.
Así, puñado a puñado,
va multiplicando pasta
este buen “sindicalisto”;
que la vida está muy cara,
si tiene grandes vicios
como los de su calaña;
el esta crisis brutal
en la que naufraga España
los euros son siempre pocos,
a cobrar, por no hacer nada.
(Madrid, 19 de Febrero 2012)
(José Ricardo Martínez, Secretario de UGT de Madrid, elemento peligroso, chorizo, donde los haya; Profesión: No currante con ingresos de acojone a todas luces; Propietario de un “chollo” de valor incalculable imposible de compartir y…)
En esta España, sin Franco,
se instaló la Democracia;
ya tenemos libertades
y, ahora, parados a manta.
Ocho años de gobierno
del de la “mirada glauca”,
que llegó hasta la Moncloa
sin nunca haber hecho nada,
dejó España en erial:
ni una semilla sembrada
y, como el “Plan Hidrológico”
el “nene” vetó de entrada,
aunque hubiese algo sembrado,
por ejemplo y verbi gracia,
no tendríamos cosechas
hasta épocas lejanas.
En esta época absurda
(sin hechos, solo palabras)
la piel de toro inundaron
gentes de distintas razas;
traían barrigas horras,
pero muchas esperanzas
de encontrar un paraíso
que bien podría ser “Jauja”.
Encontraron que “chorizos”
había, en riestras tan largas,
que bien pudieran atarse,
a más de perros, las vacas;
aquí, el rosal florecía
chorizos y butifarras.
Caldera promocionó
muchas gentes importadas
que hoy viven de frotaesquinas,
de pedigüeños de plazas,
del tráfico de la coca,
del asalto de las casas,
y muchos tienen trabajo
en la Empresa del Top Manta.
Velan por sus intereses
personas, tan “celebradas”,
como los sindicalistos
de valía contrastada:
culturalizadas mentes,
licenciadas por “Lo Vainas”
con notas Summa cum Laude
en el ordeñe de vacas,
como “Dogoberto Méndez”,
un “Toxo, perro de lanas”,
y un “Buldog de diente fiero”,
rey de la burda palabra,
bocón de insultos mortales
y jaque donde los haya,
según nos pintaba ayer
la pluma de Manuel Prada.
José Ricardo Martínez,
sindicalisto y guadaña
de la moral de derechas,
según él, moral escasa;
es el perro ladrador
y más mordedor de España.
Nadie avanza con su porte
con su lema en la pancarta:
“EL TRABAJO, PARA TODOS;
LOS CHOLLOS, PARA MI CASTA”.
Este “Gran Sindicalisto”
tiene un gran culo en la cara,
que más que parir insultos,
directamente, los caga:
“que ese puñetero MAFO,
Director del Banco España,
con un sueldo acojonante
(ciento sesenta y mil gana)
deje de robar su sueldo
y marche a su “puta” casa”.
Es alérgico, por cierto,
y enemigo de esperanzas:
“ésta reliquia cañí
del tardofranquismo facha
está quitando derechos
a Sanidad y Enseñanza;
exijo su dimisión
y al PSOE deje cancha;
pues son derechos sociales
los que nos roba Esperanza”.
¿Quién es este Buldog fiero
que promueve la algarada,
padre de huelgas salvajes
que nos traen la ruina a España?
José Ricardo Martínez.
Es un ilustre “baranda”:
Diplomado en Magisterio,
que liberó a la Enseñanza
de cargar con su persona,
va a RENFE a buscar la pasta;
tras cuatro años de trabajo
en liberación se ampara
y, así, cobrar sin dar golpe
y llevar la “pasta gansa”
de dos mil trescientos euros,
que cobra por no hacer nada;
ya lleva veinte y seis años
en rentables circunstancias.
Además de hacer las huelgas
y promover algaradas,
de economista, sin ciencia,
es Consejero de Bankia;
son ciento ochenta y un mil,
anuales, los que apaña
sin darles consejo alguno
pues, de eso, no sabe nada;
ahora, en Fundación Cibeles
cogerá más “pasta gansa”
por dar los mismos consejos
que, hasta ahora, aporta a Bankia.
Así, puñado a puñado,
va multiplicando pasta
este buen “sindicalisto”;
que la vida está muy cara,
si tiene grandes vicios
como los de su calaña;
el esta crisis brutal
en la que naufraga España
los euros son siempre pocos,
a cobrar, por no hacer nada.
(Madrid, 19 de Febrero 2012)
jueves, 16 de febrero de 2012
ROMANCE DEL CONSEJERO
ROMANCE DEL CONSEJERO
Un chalé de Somosaguas;
fría noche de Febrero;
la luna, como es costumbre
en las noches de tempero,
platea con fríos rayos
los árboles y los setos
del chalé, gratis total,
donde vela Zapatero
su túnica, amplia y negra:
toga que es de Consejero
con las sus puñetas rojas
y caída en amplios vuelos.
Noche plateada y limpia,
noche heladora de cierzos
que nos traen, desde Siberia,
ramalazos de un invierno
que resulta acojonante
al agua, que se hace hielo,
y el surtidor de la fuente
cristaliza de canguelo.
Es noche rasa y profunda
con estrellas y luceros
y, sin nubes que contar,
vela toga el caballero,
como velase sus armas
aquel Quijano Manchego
víspera en que Maritormes
con un mugriento hospedero
hiciesen de Don Quijano
un Quijote Caballero;
autor de grandes hazañas
por los llanos y los cerros.
Cervantes nos los narró
con un lenguaje, tan bello,
que dio fama universal
al Gran Quijote Manchego.
Cervantes no narrará
hazañas de Zapatero;
si acaso, será su primo,
el de “la tierra es del viento”,
quien trenzará las metáforas
para poder hacer bueno
a un hombre, que nos dejó
con el culo pajolero,
con los bolsillos vacíos
y la ilusión por los suelos.
En chalé de Somosaguas
un expresidente lelo
se calcula la pensión
y, al final, clama al cielo:
“con esta pensión escasa
no viviré, cual merezco,
tras haber rendido a España
tantos sudores y esfuerzos;
los gastos fijos no cuentan,
porque son extras del sueldo;
no contamos la oficina;
los empleados no cuento;
tampoco seguridad
ni el coche, oficial por cierto,
con su chofer, su seguro,
gastos de mantenimiento:
todo a cuenta del erario
de un agradecido pueblo.
Necesito otro trabajo
para aumentar los ingresos;
mis “góticas” se hacen grandes
y he de ir buscando nueros
que casen a Laura y Alaba
y mantengan con sus euros.
Mientras tanto, tengo gastos;
para otros son pajoleros;
pero, si mantengo estatus,
son mermados los ingresos.
¿Dónde puedo yo encontrar
un trabajo con buen sueldo,
si nunca hice otra cosa
que llevar un mal gobierno?
No creo que encuentre un chollo
que me rinda más, por menos,
que ese Consejo de Estado
que reclamo, por derecho.
Podré aportar mi experiencia
de dejar a todo un pueblo
plagadito de parados
y con el agua hasta el cuello;
ni González consiguió
tantos culos pajoleros
expuestos a la intemperie
de estas noches de tempero;
viven muy mal, ya lo sé,
pero van sobreviviendo”.
Así pensaba el “tunante”
en fría noche de Febrero
y velaba la su toga,
armadura del Consejo.
Le apadrina Maritormes
(niña que engañó al espejo
a fuerza de costurones);
ésta nombra Caballero
y Consejero de Estado
al más Ilustre Mastuerzo.
Dios nos pille confesados
a españolitos en cueros
que tendremos que sufrir,
al fin, sus necios consejos;
el ex presidente quiere
subir así sus ingresos
y vivir de puta madre;
nosotros lo pagaremos.
(Madrid, 12 de Febrero de 2012)
Un chalé de Somosaguas;
fría noche de Febrero;
la luna, como es costumbre
en las noches de tempero,
platea con fríos rayos
los árboles y los setos
del chalé, gratis total,
donde vela Zapatero
su túnica, amplia y negra:
toga que es de Consejero
con las sus puñetas rojas
y caída en amplios vuelos.
Noche plateada y limpia,
noche heladora de cierzos
que nos traen, desde Siberia,
ramalazos de un invierno
que resulta acojonante
al agua, que se hace hielo,
y el surtidor de la fuente
cristaliza de canguelo.
Es noche rasa y profunda
con estrellas y luceros
y, sin nubes que contar,
vela toga el caballero,
como velase sus armas
aquel Quijano Manchego
víspera en que Maritormes
con un mugriento hospedero
hiciesen de Don Quijano
un Quijote Caballero;
autor de grandes hazañas
por los llanos y los cerros.
Cervantes nos los narró
con un lenguaje, tan bello,
que dio fama universal
al Gran Quijote Manchego.
Cervantes no narrará
hazañas de Zapatero;
si acaso, será su primo,
el de “la tierra es del viento”,
quien trenzará las metáforas
para poder hacer bueno
a un hombre, que nos dejó
con el culo pajolero,
con los bolsillos vacíos
y la ilusión por los suelos.
En chalé de Somosaguas
un expresidente lelo
se calcula la pensión
y, al final, clama al cielo:
“con esta pensión escasa
no viviré, cual merezco,
tras haber rendido a España
tantos sudores y esfuerzos;
los gastos fijos no cuentan,
porque son extras del sueldo;
no contamos la oficina;
los empleados no cuento;
tampoco seguridad
ni el coche, oficial por cierto,
con su chofer, su seguro,
gastos de mantenimiento:
todo a cuenta del erario
de un agradecido pueblo.
Necesito otro trabajo
para aumentar los ingresos;
mis “góticas” se hacen grandes
y he de ir buscando nueros
que casen a Laura y Alaba
y mantengan con sus euros.
Mientras tanto, tengo gastos;
para otros son pajoleros;
pero, si mantengo estatus,
son mermados los ingresos.
¿Dónde puedo yo encontrar
un trabajo con buen sueldo,
si nunca hice otra cosa
que llevar un mal gobierno?
No creo que encuentre un chollo
que me rinda más, por menos,
que ese Consejo de Estado
que reclamo, por derecho.
Podré aportar mi experiencia
de dejar a todo un pueblo
plagadito de parados
y con el agua hasta el cuello;
ni González consiguió
tantos culos pajoleros
expuestos a la intemperie
de estas noches de tempero;
viven muy mal, ya lo sé,
pero van sobreviviendo”.
Así pensaba el “tunante”
en fría noche de Febrero
y velaba la su toga,
armadura del Consejo.
Le apadrina Maritormes
(niña que engañó al espejo
a fuerza de costurones);
ésta nombra Caballero
y Consejero de Estado
al más Ilustre Mastuerzo.
Dios nos pille confesados
a españolitos en cueros
que tendremos que sufrir,
al fin, sus necios consejos;
el ex presidente quiere
subir así sus ingresos
y vivir de puta madre;
nosotros lo pagaremos.
(Madrid, 12 de Febrero de 2012)
martes, 14 de febrero de 2012
ROMANCE DE "UN TAL LLAMAZARES"
ROMANCE DE “UN TAL LLAMAZARES”
Nos surge “un tal llamazares”
que sufre de cataratas,
que la sentencia a Garzón
como “injusticia” la capta.
Hay más “modorros cegatos”
que en la opinión le acompañan;
por eso, se siente fuerte
y su sentencia proclama.
Dice el señor llamazares:
“que ni comparte, ni acata”
la sentencia del Supremo
a un juez (más que juez, baranda)
que saltaba los semáforos
cuando le daba la gana,
por ser un “juez estelar”
de una lejana galaxia
y llegar autorizado
con derecho de pernada.
Parece que, en noche oscura,
fue pillado por un rádar
y ahora recibe una multa
y el juez tiene que pagarla.
Los semáforos en rojo,
si los rojos se los saltan,
son tan causa de delito
cual si un pepero la salta;
normas de circulación
que han de sancionar los guardias.
Ante la Ley, igualitos
son progresistas que fachas.
Llamazares se encabrona.
Ha salido con pancartas,
megáfonos, banderines,
banderas republicanas,
(banderas hoy ilegales
dado que es un REINO España).
Pretende llenar de gentes
la Avenida Castellana
y avanza vociferante;
una horda le acompaña:
con el prestigio de Toxo,
con Cándido, a toda barba,
con la Pilar y Bardenes
y otros astros de pantalla,
a más, de los herederos
de una guerra, muy pasada,
que, si perdieron entonces,
hoy no hay forma de ganarla,
se considera muy fuerte
en esta Santa Campaña.
“El Supremo (dice el zurdo)
es una podrida casta
manejada por fascistas
y jueces de su calaña,
que hoy se vengan de un colega
por ser de acera contraria”.
A las puertas del Juzgado
este “tarugo” reclama:
“Pero… ¿Sabe, usted, quién soy?
Pero… ¿Sabe con quién habla”.
Y se vistió de Curbelo,
el socialista aristócrata
Senador por la Gomera,
cuando le dio una mandanga
al comisario insolente
que se le subió a las barbas
al pedirle documentos,
cuando quiso cerrar “sauna”
de donde fuera expulsado
por su insolente proclama:
“Que yo en las putas me meo;
que yo me niego a pagarlas”
Lo mismito, lo mismito,
se manifiesta este ácrata
que no admite la justicia
que a todo español ampara;
él quiere la suya propia,
la del Supremo no acata.
La Ley lo dice muy claro,
cegato con cataratas:
“el Abogado ha derecho,
cuando mantiene su charla
con el reo ajusticiado,
(aún, culpable hasta las cachas),
de mantener en secreto
los asuntos que ellos tratan”.
Esta conducta, en un juez,
“prevaricación” se llama;
que es un delito muy gordo
y quien la hace la paga;
le guste al “tal llamazares”
y a la horda que acompaña
o no les guste; es igual:
aquí, quien la hace, la paga.
Modorros de medio pelo
y más fascistas que el facha,
la justicia es para todos
y todos han de acatarla.
(Madrid, 14 de Febrero de 2012)
Nos surge “un tal llamazares”
que sufre de cataratas,
que la sentencia a Garzón
como “injusticia” la capta.
Hay más “modorros cegatos”
que en la opinión le acompañan;
por eso, se siente fuerte
y su sentencia proclama.
Dice el señor llamazares:
“que ni comparte, ni acata”
la sentencia del Supremo
a un juez (más que juez, baranda)
que saltaba los semáforos
cuando le daba la gana,
por ser un “juez estelar”
de una lejana galaxia
y llegar autorizado
con derecho de pernada.
Parece que, en noche oscura,
fue pillado por un rádar
y ahora recibe una multa
y el juez tiene que pagarla.
Los semáforos en rojo,
si los rojos se los saltan,
son tan causa de delito
cual si un pepero la salta;
normas de circulación
que han de sancionar los guardias.
Ante la Ley, igualitos
son progresistas que fachas.
Llamazares se encabrona.
Ha salido con pancartas,
megáfonos, banderines,
banderas republicanas,
(banderas hoy ilegales
dado que es un REINO España).
Pretende llenar de gentes
la Avenida Castellana
y avanza vociferante;
una horda le acompaña:
con el prestigio de Toxo,
con Cándido, a toda barba,
con la Pilar y Bardenes
y otros astros de pantalla,
a más, de los herederos
de una guerra, muy pasada,
que, si perdieron entonces,
hoy no hay forma de ganarla,
se considera muy fuerte
en esta Santa Campaña.
“El Supremo (dice el zurdo)
es una podrida casta
manejada por fascistas
y jueces de su calaña,
que hoy se vengan de un colega
por ser de acera contraria”.
A las puertas del Juzgado
este “tarugo” reclama:
“Pero… ¿Sabe, usted, quién soy?
Pero… ¿Sabe con quién habla”.
Y se vistió de Curbelo,
el socialista aristócrata
Senador por la Gomera,
cuando le dio una mandanga
al comisario insolente
que se le subió a las barbas
al pedirle documentos,
cuando quiso cerrar “sauna”
de donde fuera expulsado
por su insolente proclama:
“Que yo en las putas me meo;
que yo me niego a pagarlas”
Lo mismito, lo mismito,
se manifiesta este ácrata
que no admite la justicia
que a todo español ampara;
él quiere la suya propia,
la del Supremo no acata.
La Ley lo dice muy claro,
cegato con cataratas:
“el Abogado ha derecho,
cuando mantiene su charla
con el reo ajusticiado,
(aún, culpable hasta las cachas),
de mantener en secreto
los asuntos que ellos tratan”.
Esta conducta, en un juez,
“prevaricación” se llama;
que es un delito muy gordo
y quien la hace la paga;
le guste al “tal llamazares”
y a la horda que acompaña
o no les guste; es igual:
aquí, quien la hace, la paga.
Modorros de medio pelo
y más fascistas que el facha,
la justicia es para todos
y todos han de acatarla.
(Madrid, 14 de Febrero de 2012)
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